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azazelblack


Recuérdame.

Aunque sea en un rincón y a escondidas. No me dejes ir.


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Secretos para ti.
cuaderno
azazelblack

Como cualquier cosa es mejor que estudiar el parcial de médico, estos días he estado aprovechando mis descansos (algunas veces más largos que los períodos de estudio, la verad) para vagabundear por LJ, he descubierto una comunidad guay del paraguay (no sé porqué me ha venido ahora esa expresión a la cabeza, pero bueno, hacer como si no la hubiérais leído ^^¡) y me he apuntado como a tantas otras.

crack_and_roll es la comunidad de la que hablo. Como tenía que estrenarme de alguna manera, me he apuntado a un reto. ¿Y qué reto mejor que el de un funeral para empezar? Vamos, ni que estuviera hecho para mi, jeje. Total, que hoy, como ya me había cansado un poco de vaguear por LJ, me he dicho porque yo hablo conmigo misma en voz alta cuando estoy sola en casa, qué le voy a hacer ¡co*o! ¡si tengo el reto sin escribir! y me he puesto a ello, a ver qué salía. Así que aquí os lo dejo, para que lo leáis todos toditos y me digáis qué os parece. La pareja es Ron/Harry... me la han impuesto, lo prometo, ha salido del tirón y no me he puesto a revisarlo porque tengo que ponerme a estudiar que ya va siendo hora, así que no seáis crueles si hay alguna patadita por ahí, pliiiiiiis. 




Aquí os lo dejo: 

autor:  azazelblack
comunidad: crack_and_roll
reto:
funeral
fandom: Harry Potter
claim: Harry Potter / Ron Weasley
rating: G (o algo por el estilo)
género: drama


-Secretos para ti-
 
Las voces del gentío en el Hall del colegio le llegan en una algarabía que le llena los oídos de melancolía. Cientos de personas que se han reunido para el entierro y que no se habían vuelto a ver desde la maravillosa noche en la que, por fin y de una vez por todas, los buenos vencieron a los malos.
Recuerda la angustia de esa noche con una ridícula nitidez; no se ha olvidado de ninguno de los detalles. Pero ahora eso ya no importa, porque ha habido pérdidas y daños más fuertes en su vida desde aquel día.  
Tras estrechar unas cuantas manos y dar un par de abrazos a viejos amigos de curso y de batalla, aprovecha la confusión del momento para escabullirse hacia los terrenos del colegio. Avista el claro mucho antes de llegar. Detrás del lago, justo antes de los límites del bosque, se erigen media centena de placas de cemento grabadas con letras y números. Todos nombres que comparten una misma fecha: 2.5.1998. Todos menos dos.
Sortea las ornamentaciones mortuorias sin siquiera mirarlas hasta llegar al centro, donde la tierra aún está fresca. Acaricia la lápida que señala dónde yace quien se ha llevado un secreto que ahora ya nunca verá la luz. Un secreto que esperaba la fecha perfecta para desvelarse. Bueno, ahora es tan buen momento como cualquier otro. Suspira y se deja caer en el pasto. Juega con la tierra removida y mira al cielo. ‘No más lágrimas, por favor’, reza. Y vuelve a suspirar.
Quiere hablar pero no encuentra las palabras que hacen falta para decir lo que quiere decir. No hay palabras para expresar cómo se siente ni porqué. Se limpia la mano contra el pantalón y se deja caer hacia atrás. Con las manos haciéndole de almohada, mira las estrellas embobado.
-No me importaría compartir esta vista contigo –dice.
Cierra los ojos y respira despacito,  con miedo de perturbar la calma que reina en el camposanto. Suspira de nuevo. Está agotado. Agotado. La palabra trae a su mente un diagnóstico que le pica tras los párpados: agotamiento mágico.  Dos palabras que se habían juntado para formar una sentencia. Una sentencia de muerte que se llevaría a su amigo del alma en poco más de tres meses. No habían pasado aún dos años desde la Batalla de Hogwarts cuando lo descubrió. La guerra había dejado de factura más muertes de las que se habían pagado aquel dos de mayo.
Las lágrimas se escapan y ya no hace nada por retenerlas. Habían pasado por demasiado en aquella guerra, antes y después de la batalla. Las maldiciones recibidas habían acabado con las defensas mágicas de su cuerpo y, después de eso, sólo fue ya una cuestión de tiempo.
Tiene que decírselo. Sabe que no va a cambiar nada ahora, pero tiene que hacerlo. No puede guardárselo por más tiempo.
-Después de todo lo que pasamos juntos y aún tengo secretos para ti. –Coge aire y lo suelta despacio, muy despacio-. No sé porqué he esperado tanto, pero eso ya no tiene remedio.
Hace, mentalmente, un esquema del discurso que quiere dar y, cuando empieza, no coincide en ni una sola palabra.
 
-El escenario no es como lo había imaginado, la verdad. Y supongo que también puedo quitar tus reacciones de  esta historia, así que imagino que no tengo mucho de qué preocuparme. Sé por dónde tengo que empezar y lo que tengo que contar, pero no sé qué decir –las lágrimas traicioneras le gotean de las orejas, haciéndole cosquillas. –No puedo creer que estés muerto –dice, al final.
>>No sé qué hacer con mi vida ahora que ya no estás. No puedo creer que ya no pueda llamarte cuando esté aburrido o que no vayamos a ir a ver el quidditch nunca más o que ya nunca más vaya a tener un cómplice para todas las bromas que gastábamos en la academia. No sé lo que voy a hacer si ti.
No quiere llorar más. Quiere poder hablar sin que el nudo de su garganta estrangule las palabras. Quiere decirlo todo de una vez y quitarse ese peso de encima. Quiere decirlo. Quiere decirlo ya.
-Estaba enamorado de ti –suelta al final, de golpe. –Supongo que te acabo de hacer dar un par de vueltas debajo de este montón de tierra. Casi puedo ver la expresión que habrías puesto –se le escapa una risilla triste y un sollozo. –No puedo creer que haya esperado tanto para decírtelo. Quiero decir que sé que no era correspondido y todo eso, y que a ti no te gustaban los tíos, pero ahora nunca sabré lo que habrías dicho o si estaba equivocado y tú también jugabas en mi bando. No sé, siempre fuiste tan vergonzoso como yo con las chicas. No sé cómo nunca te diste cuenta. Aunque, bueno, eras tan despistado como vergonzoso, supongo.
>>Joder, tío, te quiero. Yo te quiero y tú te vas. No es justo, ¿sabes? Nos quedaba toda la vida por delante. Aunque tú no me quisieras igual. Toda la vida. Y tú coges y te vas. Siempre tan cabezota –se sienta y da un golpe en la tierra. -¿Por qué no luchaste un poco más? ¿¡¿¡Por qué, joder?!?! –su voz se rompe en un llanto profundo y silencioso. Uno de esos llantos que se han mantenido en soledad durante tanto tiempo que ya no quieren compañía. –Sólo un poco más. Un poco… ¡¡JODER!!
Y, después de eso, ya no se escucha nada durante más de media hora. Sólo rompe el silencio el siseo de sus pantalones al levantarse y los ligeros sollozos que se le escapan de cuando en cuando.
-Me has dejado solo –dice, sin interrumpir el llanto. –Sé que si estuvieras aquí dirías que aún me quedan muchas personas, pero no es verdad. Te has ido y me siento más sólo que nunca. Oigo a la gente murmurar desde el colegio y me da igual, ¿sabes?. Es como si vivieran en otro planeta. Me has dejado solo. Y no sé si voy a perdonártelo. 
Tras un segundo de debate interno y más sollozos, se pasa el brazo por la cara en un intento inútil de secar sus mejillas.
-Mierda. ¿Cómo no voy a perdonarte? –un nuevo minuto de silencio y más recuerdos y, después, vuelve a hablar. –Te prometí que viviría por ti. Te prometí que me casaría y tendría una familia y que lo haría por ti. Pero quiero pedir algo a cambio. Necesito que tú me prometas que, donde quiera que estés, me vas a esperar. Necesito que me prometas que, donde quiera que estés, no te vas a olvidar de mí. Por favor, no te olvides de mí.
Como si de verdad alguien lo estuviera escuchando, empieza a llover. El cielo llora. Y se pasa debajo del agua más de media hora. Las manos metidas en los bolsillos, la cabeza gacha, las lágrimas por las mejillas y la ropa empapada, pesada, pegada a su cuerpo. La lluvia no cesa, pero él ya no la siente. Nota una caricia en el hombro y se gira para descubrir a Hermione cubriéndolo con un paraguas.
-Te vas a resfriar –le dice, mientras le acaricia el brazo. Él sólo se encoje de hombros. –No te puedes derrumbar. Sé que era tu mejor amigo, pero no te puedes hundir. Vamos.
Cierra los ojos, dejando caer las últimas lágrimas, y murmura ‘mejor amigo’. Nunca unas palabras han sido tan acertadas y a la vez tan erróneas. Ella se pone de puntillas y le da un beso en la comisura de los labios. Él suspira y abre los ojos.
-Descanse en paz –dice. Y mira por última vez la lápida antes de girarse e irse.
 
Harry J. Potter
31.7.1980 – 17.8.2000


Espero que os guste y que me lo digáis. Tanto si os gusta como si no, de verdad, que yo acepto muy bien las críticas :(


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Ohh, es precioso, y encima con la canción de Iris (de Goo Goo Dolls) de fondo, me emocioné. No llegué a llorar, pero se me ha quedado una sensación el el estómago...
Eso sí, pensaba que el muerto era Ron, y quizás por eso me quedé chafada al final. El diálogo se me hace más de Harry que de Ron, no sé... Pero tampoco queda OoC dicho por Ron.
Bueno, te vi por crack ando roll si lo preguntas, y como amo todo lo que tenga que ver con Ron, pues~ Espero poder leerte más crack :D
Besos~

La verdad es que lo de que no se supa quien ha muerto hasta el final, es intencionado. Y también es verdad que lo que más miedo me daba era lo del diálogo, no sabía cómo hacerlo para que quedara más o menos bien fuera cual fuera de los dos.
Pues yo creo que Ron sería de los últimos personajes que hubiera escogido sino me lo hubieran impuesto ^^

Me alegra que te haya gustado, a pesar de todo. Mil gracias por el comment.

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